África está plantando 8.000 kilómetros de árboles para enfrentar el cambio climático
La Gran Muralla Verde es una iniciativa que se propuso en los años ochenta y que se puso en marcha en el año 2007 y que pretende, literalmente, crear un gran muro verde que recorra el Sahel, una franja que atraviesa África desde el mar Rojo hasta el océano Atlántico y que se sitúa entre el desierto del Sáhara y las sabanas y selvas del golfo de Guinea y del África central, uno de los lugares más pobres del planeta.
Más que en cualquier otro lugar de la Tierra, los once países del Sahel están en la primera línea del cambio climático y millones de habitantes ya se enfrentan a su devastador impacto.
Por eso están creando en conjunto un gran muro de acacias de 8.000 kilómetros y 15 km de ancho. El proyecto cuenta ahora con el respaldo económico de el Banco Mundial, las Naciones Unidas y la Unión Africana que ayudarán a financiarlo.
Una vez completada, la Gran Muralla Verde será la estructura viviente más grande del planeta, sera tres veces el tamaño de la Gran Barrera de Coral.
La desertificación y las migraciones climáticas
La desertificación ha forzado a miles de personas a abandonar sus casas en el Sahel, ya que la imposibilidad de realizar cultivos de subsistencia por la falta de agua y la erosión de las tierras de cultivo, agravaron el grave problema de sequía que azota a la región, sobre todo durante la estación seca. Esta situación llevo a muchas personas a emigrar a Europa.
Beneficios de la Gran Muralla Verde
• Las hojas de este muro vegetal proveen de compost a los suelos.
• Las frondosas copas elevan la humedad ambiental y ofrecen su sombra a los lugareños, lo que también contribuye a reducir el gasto de agua en una región acostumbrada al racionamiento de este preciado recurso.
• Las raíces de los árboles mantienen el agua atrapada bajo tierra y protegen el suelo de la erosión, lo que permite que el agua vuelva a fluir en los pozos secos gracias a esta coraza verde contra el desierto.
• Reserva de forraje de calidad para el ganado porque la hierba crece mejor a la sombra de los árboles.
Esta iniciativa contribuye directamente a cumplir con casi todos los Objetivos de Desarrollo sostenible marcados por la ONU para el año 2030.
Entre los objetivos destacados se encuentran: poner fin a la pobreza, hambre cero, aumentar el empleo y crecimiento económico, generar comunidades sostenibles, ademas de producción y consumo responsable, restaurar los ecosistemas dañados y generar alianzas para lograr los objetivos.
“No se trata solo de una muralla de árboles en el desierto. Es una metáfora para expresar la solidaridad entre los países y sus socios y un mosaico de intervenciones de recuperación y de gestión sostenible de la tierra”, dijo la ecologista, Berrahmouni.
Más que cultivar árboles y plantas, la Gran Muralla Verde está transformando la vida de millones de personas en la región del Sahel. La meta es detener el avance de la desertificación, pero esta victoria medioambiental se traducirá en sustento, trabajo y futuro para los millones de personas que habitan este árido rincón del mundo.