Bicicletas ecológicas con ruedas especiales purifican el aire mientras pedaleas

Kristen Tapping ha encontrado una forma de combatir la contaminación, descongestionar ciudades y mejorar la salud

 

Ella creó un modelo de bicicleta, con ruedas especiales que purifican el aire . Un invento muy necesario para la crisis ambiental que vive el mundo entero.

Bicicletas ecológicas con ruedas especiales purifican el aire mientras pedaleas

Kristen es de Londres y tiene un título en Ingeniería Industrial de la Universidad de Londres. La bicicleta ecológica fue una idea muy aceptada en todo su país. Además, ha ganado varios premios de diseño de productos.

Ella sueña con acabar con la contaminación

A Kristen siempre le gustó andar en bicicleta. La idea de la bicicleta surgió mientras circulaba por Londres y se encontró rodeada de coches, tráfico y toda la contaminación ambiental que generan los vehículos.

Regresó a casa y pensó en adaptar su bicicleta con purificadores de aire en las ruedas para retener y filtrar la contaminación de las calles.

El resultado fue que Kristen se dio cuenta de que el invento funcionaba, por lo que quería desarrollar un producto real y comercializable.

Bicicletas ecológicas con ruedas especiales purifican el aire mientras pedaleas

 

Como funciona

Rolloe, como se nombró el dispositivo que se acoplará a las ruedas de las bicicletas, aprovecha la energía cinética que genera el cuerpo al pedalear.

Absorbe todo el aire contaminado y lo lleva a la parte central de los filtros presentes en las ruedas. Luego hace un proceso de purificación y devuelve el aire al medio ambiente.

Bicicletas ecológicas con ruedas especiales purifican el aire mientras pedaleas

Kristen dice que la bicicleta ecológica puede filtrar hasta 0,665m³ de aire por cada kilómetro recorrido.

Hoy, Londres tiene alrededor de 13.000 bicicletas en las calles. Si todos utilizaran Rolloe, se filtrarían unos 80.000 m³ de aire por día. De esta forma, los ciclistas urbanos pueden convertirse en un verdadero pulmón del planeta.

 

Fuente: Razoes para acreditar

 

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