Un padre de familia recicla Crayones usados para repartirlos en hospitales

Conciencia ambiental y solidaridad: estos son los principios que guían el accionar de Bryan Ware, un padre de familia californiano quien encontró en los crayones usados la posibilidad de hacer algo bueno para los niños y el planeta.

Todo comenzó en el 2011, cuando Bryan cenaba en un restaurante junto a sus hijos, quienes se entretenían coloreando con crayones. En ese instante, lo asaltó un interrogante: ¿cuál sería el destino de esas ceras de colores usadas por pocos minutos en restaurantes y otros locales comerciales?

Enterarse de que iban directamente a la basura, lo impulsó a buscar una solución que cambiara esa realidad. Así fue que nació “The Crayon Initiative”, un proyecto solidario con impacto positivo en el medio ambiente.

Reciclando crayones por una causa noble

Cada año, alrededor de uno 227.000 kg de crayones no biodegradables procedentes de locales gastronómicos y otros ramos, terminan en la basura. Para evitar que transmitan gérmenes, se los desecha después de un solo uso.

Consciente de ello, Ware -quien se desempeña como consultor de fabricación- se propuso encontrar una salida más ecológica. De ese modo surgió “The Crayon Initiative”, la organización sin fines de lucro a través de la cual recicla crayones usados donados por restaurantes con el fin de producir nuevas piezas que son enviadas a hospitales infantiles.

En su propia cocina, y con ayuda de su esposa Marissa y la de sus hijos, Bryan se dedica a derretirlos logrando así, reducir la producción de basura y dibujar una sonrisa en el rostro de muchos niños hospitalizados.

El proceso de creación 

El proceso por medio del cual, este padre solidario recicla los crayones en desuso es sencillo. Lo primero es derretirlos, tarea que él mismo realiza en su cocina ayudándose de algunas placas de inducción. De este paso, se obtiene la cera líquida que se separa por colores y se coloca en moldes con capacidad para 96 crayones. En una hora, unas 100 unidades son fabricadas.

Gracias al aporte de un terapista ocupacional, el diseño de los crayones se modificó, haciéndolos triangulares y más gruesos para facilitar el agarre y evitar que se deslicen de las bandejas de los hospitales. Según comentó Ware, todas las horas libres que tiene, las dedica a este noble proyecto en donde conjuga su enorme compromiso con la niñez y el medio ambiente.

“Mi recompensa es pasar por un hospital infantil y ver a los niños riendo y coloreando con algunos de nuestros crayones. Es lo mejor ver la alegría en sus rostros cuando usan su imaginación para crear algo. Para mí, de eso se trata todo” señaló Bryan.

 

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