Suiza paraliza el despliegue del 5G por graves preocupaciones de salud

El país que desde hace un año utiliza esta tecnología de comunicación, frenó su avance hasta que no se compruebe su inocuidad para la salud de las personas.

Suiza es uno de los países más avanzados de Europa en lo que respecta a tecnología 5G, pero ante el reclamo de los ciudadanos por la seguridad de la salud de la población, ha establecido una moratoria indefinida en el uso de esta red.

En el último año, Suiza ha levantado 2.000 antenas para ofrecer este tipo de cobertura en todo el país. De hecho, el 5G arrancó oficialmente en abril de 2019 en el país a pesar de que los temores a posibles efectos adversos para la salud provocaron varias iniciativas políticas locales para frenarla. En varios cantones, las autoridades ya habían establecido moratorias para el despliegue y en todo el país han surgido movimientos anti 5G que han trasladado sus protestas a las calles de sus principales ciudades.

Hoy día, desde la Oficina Federal de Medio Ambiente, se ha emitido por carta un aviso a los gobiernos locales pidiendo paralizar el avance de las torres 5G y así dar más tiempo para analizar la emisión de radiaciones que pudieran ser perjudiciales para la salud. Luego, establecer un criterio único en todo el país.

Las dudas sobre los efectos en la salud del 5G se deben al temor a que el campo de radiofrecuencia electromagnética que crea (sensiblemente mayor que el de redes ya existentes como el 3G, el 4G o el wifi), unido al alto número de antenas que exige pueden causar graves daños en la salud de los seres vivos.

 

Estudios de la Organización Mundial de la Salud (OMS) señalaron a principios de esta década que los campos electromagnéticos de frecuencias entre los 30 kilohercios y los 300 gigahercios, entre las que estarían las del 5G, podrían ser cancerígenos para los humanos, aunque no confirmaron plenamente esta conclusión.

La potencia de los nuevos campos electromagnéticos podría aumentar los casos de electrohipersensibilidad, una suerte de «alergia» a ciertos aparatos que es reconocida como enfermedad sólo en el Reino Unido y países nórdicos.

Frente a todas estas dudas, la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT) defiende que «no existen pruebas» de que los campos electromagnéticos de las redes de telefonía móvil sean dañinos para la salud.

Fuente

 

 

Deja un comentario